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Sobre organizaciones criminales en Costa Rica, falta de oportunidades y política criminal

  • Por Jesús Barrantes Castro – Abogado Penalista y Criminólogo https://www.elmundo.cr/sobre-organizaciones-criminales-en-costa-rica-falta-de-oportunidades-y-politica-criminal/

Muchas veces para solucionar un problema se debe solucionar otro problema anterior de raíz, siendo este la verdadera génesis del problema, es lo que sucede con el fenómeno de la delincuencia en la criminogénesis, y en la criminología se busca la génesis de la delincuencia, para mitigarla desde su raíz. Los factores de la delincuencia son endógenos y exógenos, los primeros son internos de la persona en base a parámetros de personalidad, carácter y emociones, y los segundos referentes al exterior de la persona, con influencia al entorno al medio ambiente que lo rodea,  la delincuencia organizada tiene un factor criminógeno ligado a lo externo, o sea factor exógeno.

En todo el mundo hay delincuencia, pero dependiendo el contexto social el tipo de delincuencia puede variar, la delincuencia es diferente en modo tiempo y lugar. Existen dos tipos de criminalidad en cuanto a la autoría y participación en la criminología, una es la delincuencia individual y la otra es la delincuencia organizada. En la delincuencia individual son uno o pocos participes y el móvil son intereses particulares, sin estructura organizativa, mientras que la delincuencia organizada funciona como una empresa, en cuanto estructura de objetivos y metas, de allí sus infalibles métodos en modus operandi. Entre más evolucionada esté la estructura criminal, más se parece a una cooperativa, empresa u asociación   y el daño social generalmente es más grande, causa células organizativas en lugares clandestinos lejos del control social formal hasta llegar a la metástasis al mismo control social formal(Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial ).

El delincuente individual podría llegar a cometer delitos socialmente reprochables según el calificativo de del entorno social, sin embargo la delincuencia organizada tiene mayor repercusión social, pues tiene raíces en lugares clandestinos (falta de control social formal), donde el control social del Estado deja espacios en blanco y la criminalidad se infiltra causando patógenos sociales.  Carteles de drogas, mafias, pandillas, sindicatos criminales nacen crecen y se reproducen siendo el daño social a gran escala, algunas veces por culpa del mismo Estado, cuando la delincuencia organizada suple necesidades que el Estado no satisface al administrado.

En Costa Rica todavía no existe sede de una organización criminal de grandes magnitudes, como lo han sido los Carteles de Droga Mexicanos, la Mafia Rusa, la Cosa Nostra en Italia o la mafia Yakuza en Japón, lo que existe en Costa Rica son pequeñas células de carteles de droga, que como país de paso, trafican millones en droga por frontera y mar, sin embargo los cabezas y la violencia a gran escala están en otro país, mientras no tengan  raíces solidas en Costa Rica. Aunado a esto también existen mini organizaciones criminales, pequeñitas pero muy violentas de nacionales, donde se cultivaron en lugares de escasos recursos, con afiliación de extranjeros, estas organizaciones aparecen mediante subcultura criminal y falta de oportunidades.

Las agencias de control social formal fallan, por culpa de una mala política criminal, debido a que no enfocan la prevención, antes que la represión de la criminalidad. Nace la criminalidad por segregación social, se le aúna la subcultura criminal, y así que se crean y se reproducen diferentes tipos de criminalidad, porque primero sería por segregación o exclusión y segundo a base de ideales antisociales propias de la subcultura criminal de grupos que se sientes rechazados por la sociedad, y la otra forma es por mera intención lucrativa de una empresa, asociación o sindicato criminal, que ya son producto de patógenos sociales de años de evolución, ya en estadios muy avanzados de criminalidad.

El Estado falla en su política criminal, puntualmente al no buscar acción social en áreas conflictivas en asocio Institucional y convenios o acuerdos con entes privados (programas, becas etc), también falla al criminalizar excesivamente delitos de robos y venta de drogas de poca monta considerados como bagatela y no centrarse en casos más relevantes  que causen más daño social (como las políticas de persecución penal del Ministerio Publico), el Estado falla a falta de planes penitenciarios basados en resocialización reinserción social  en base a perfiles criminales estadísticos y demostrables, además falla al no tener más presencia policial administrativa preventiva o comunal legal(policía municipal y/o seguridad civil comunitaria)  en lugares conflictivos y clandestinos que abarcan desde el conocido barrio conflictivo, en  las afueras de la ciudad, hasta  la costa en la playa solitaria, donde pasan las lanchas narco.

Una persona en un sector físico social de alta tendencia a la pobreza puede buscar modus vivendi en la ilegalidad, como por ejemplo: la conexión a servicios públicos sin pagar por medio de artimañas, construcciones ilegales en predios deshabitados, ajenos privados o del Estado (precarismo), refugio clandestino de indocumentados, ventas sin permisos públicos etcétera. Esta ilegalidad está a centímetros de convertirse en criminalidad, ya que la idea de descuido y deterioro puede promover   el irrespeto a la norma social incluidos los bienes jurídicos tutelados por el Derecho Penal.

El problema con el escenario de la mala praxis médica

  • Por Jesús Barrantes Castro – Abogado Penalista y Criminólogo (periódico https://www.elmundo.cr/el-problema-con-el-escenario-de-la-mala-praxis-medica/ ) 25/11/2018

En el derecho penal hay dos tipos de delitos de acuerdo a la tipicidad, según la teoría del delito, el tipo doloso y el tipo culposo, a grandes rasgos el dolo es la voluntad consciente, encaminada perpetración de un acto que la ley tipifica como delito, y en el tipo culposo la perpetración no individualiza la conducta por la finalidad, sino es que se viola un deber de cuidado. Es así como la Mala Praxis la ponemos dentro de los delitos culposos por negligencia, imprudencia e impericia.

La Mala Praxis la podemos encontrar en muchos ámbitos de la vida, ya sea en expertos en algún tema, profesionales de algún área, técnicos, deportistas, músicos etcétera, sin embargo para que la Mala Praxis llegue a tener un calificativo de delito, la profesión, arte, pericia etcétera, debe tener cierto grado elevado de responsabilidad con las demás personas en temas propios de su conocimiento y que puedan lesionar los bienes jurídicos tutelados bajo la norma penal.La medicina es una de las profesiones más delicadas que existen en referencia al derecho humano de la vida e integridad física, es la ciencia dedicada al estudio de la vida y la salud de las personas. Quienes se habilitan como médicos se comprometen con la   Lex Artis Ad Hoc en cumplimiento con el juramento hipocrático ético-moral del médico.

La Mala Praxis en la medicina conlleva a la responsabilidad profesional y se traza el límite de responsabilidad a una responsabilidad penal y civil cuando por negligencia, imprudencia o impericia el medico causa un gravamen en la salud del paciente.

Los problemas para demostrar la mala praxis generalmente se dan cuando cuesta individualizar un médico en específico como sujeto activo del tipo penal o cuando el mal estado de salud del sujeto pasivo (el paciente) no se pueda individualizar con la acción o intervención del sujeto activo (medico lesionador). Esos dos escenarios hacen difícil la imputación del sujeto activo con la relación de causalidad, o sea nexo entre la conducta y el resultado.

Es así como sucede en un hospital con la intervención de varios médicos, donde al paciente le causan una lesión irreparable en varias sesiones terapéuticas con evidente descuido, no se puede individualizar al imputado dentro de los tantos médicos que lo intervinieron y largo plazo de tiempo que existió en la citas o sesiones, quedando como único camino demandar al hospital en la vía civil si es hospital privado o en contencioso administrativo si es hospital público.

Lo mismo también con la situación de un paciente con una enfermedad crónica donde el medico lo atiende por dicho padecimiento y su estado de salud se agrava, pero cuesta encontrar el nexo de causalidad del médico debido a que también puede ser la misma enfermedad crónica que agravo su padecimiento.

La Mala praxis es también difícil de probar si no hay peritos o consultores técnicos que puedan aclarar los hechos negligentes e imprudentes durante el proceso penal, pues no hay que esperar que el juez tenga conocimiento amplio en medicina, incluyendo todas las ramas, y determinar la Mala Praxis cuando la haya.

Grupos de presión que entorpecen política criminal

Publicado en el periodico Mundo CR octubre 29, 2018

Los grupos de presión, en criminología, es una forma de reacción social, son estructuras con cierto grado de organización, que buscan salvaguardar sus intereses específicos con la promulgación de derechos a su favor y raramente a terceros, siempre dentro de sus convicciones, algunas veces de gran utilidad a la sociedad, pero algunas otras en perjuicio de la sociedad, esta forma de reacción social es informal, posteriormente puede ingresar a las agencias de control social Estatales y dar paso a la reacción social formal , que es esperada por los grupos de presión, como por ejemplo una ley de acuerdo a sus ideales o conveniencia.

Partidos políticos, instituciones del Estado, asociaciones, sectores empresariales, grupos religiosos, ecologistas, animalistas, etcétera, buscan derechos, algunos son minorías y algunas veces son grupos muy grandes, algunas veces buscando discriminación positiva. La incidencia en la legislación es un proceso llevado a cabo por un grupo, que normalmente tiene como objetivo influir sobre las políticas públicas. Un grupo de presión, son personas con objetivos que busca incidir en las decisiones del Estado mediante manifestaciones, influyendo en la toma de decisiones de las masas para colocarlas a su interés, por medio de pancartas, bloqueos en las calles, incidencia en redes sociales, campañas publicitarias, cabildeo en el congreso legislativo o a Instituciones Públicas, etcétera.

El problema es que los grupos de presión en muchas ocasiones solo ven sus propios intereses particulares buscando la manipulación, y no ven todo el contexto social y los problemas de los demás, ya sea por ignorancia o porque así lo quieren premeditadamente, y con su influencia mediática pueden generar normativa jurídica que los beneficia únicamente a ellos, y los demás salen perjudicados, todo esto dentro de un contexto evolutivo individualista, ellos mismos están creando una reacción social positiva a su favor.

Muchas veces con los grupos de presión se crean leyes que en vez de beneficiar la sociedad, hacen todo un caos normativo y perjudican a la sociedad, además de asuntos económicos y éticos, también influyen en el sistema penal criminalizando conductas que no deberían ser delito, o al contrario, descriminalizando conductas severamente dañinas, congestionando la administración de justicia, saturando la reacción policial en epicentros falsos positivos de criminalidad, viciando la política criminal que conlleva a la generación de más delincuencia.

Los grupos de presión pueden hacer que se penalicen conductas que en realidad no son criminales, sino acciones que perjudiquen los intereses del grupo, por ejemplo penalizar la libertad de expresión, las grabaciones a funcionarios públicos, entre muchas otras, con la finalidad de ocultar actos de corrupción de la clase política dominante.

También los grupos de presión pueden hacer bajar las penas en delitos económicos, de medio ambiente, obstrucciones a la vía publica etcétera, y hasta incluso eliminar por completo un tipo penal especifico, con tal de beneficiarse a ellos mismos, buscando la cárcel para quien atente con sus intereses particulares y procurándose no ir a la cárcel si cometen delitos en pro de sus intereses.https://www.elmundo.cr/grupos-de-presion-que-entorpecen-politica-criminal/

Casos en que sirve interponer la acción civil resarcitoria en materia penal

  • Por Jesús Barrantes Castro – Abogado Penalista y Criminólogo
  • Publicación Periódico Mundo CR

En el proceso acusatorio penal de Costa Rica existen las tres primeras etapas que están bien definidas en nuestro Código Procesal Penal, una es la fase inicial o de investigación, la otra corresponde a la fase intermedia y por último esta la fase de juicio, hay más etapas, sin embargo, estas son las principales para la temática a tratar. La acción Civil Resarcitoria se interpone al final de la fase de investigación, se discute su procedencia en la fase intermedia y se gana o se pierde en el Juicio, de no interponerse en el tiempo de ley, se pierde el derecho de interponerla después.

Acusatorio aquí es una palabra importante, y el que acusa es el Ministerio Público, en esta sede se lleva la acción penal, en los delitos de acción pública, el ofendido es un simple denunciante en calidad de testigo, que activa la acción penal y se genera la fase de investigación.

Posteriormente se llega a la Fase Intermedia y el Ministerio Público podría poner su acusación, que es el documento formal donde acusa al imputado de un delito en concreto y tipificado en el Código Penal. Es en esta etapa donde el ofendido puede tener una parte más activa en el proceso y no ser un simple testigo del Ministerio Publico. Es aquí donde el ofendido puede querellar y tener control y pelear lo que él quiere en este proceso.

Ya establecida la querella con un abogado litigante, también se puede interponer la Acción Civil Resarcitoria, para cobrar los daños y perjuicios causados por el hecho delictivo.

La finalidad de la Acción Civil es el resarcimiento económico de la víctima y va dirigida contra el victimario e incluso con terceros con cierto grado de relación con los hechos acusados. Fuera de la ficción jurídica, no tiene sentido interponer una Acción Civil contra un imputado o un tercero que no cuente con recursos económicos, por la sencilla razón de que no va a pagar nada por el concepto de resarcimiento aunque se lo obliguen.

La ciencia de una Acción Civil es interponerla a un imputado o a un tercero, este último puede ser persona física o jurídica, que tenga una cuenta bancaria con ingresos estables, bienes muebles o inmuebles libres de gravámenes. Se debe considerar cantidad y valor, eso es lo que se debe evaluar y tomar en consideración si es viable o no interponer una Acción Civil Resarcitoria. Y algo muy importante es tener la certeza de que el proceso se va a ganar, de lo contrario, el actor civil es el que va a terminar resarciendo al imputado.https://www.elmundo.cr/casos-en-que-sirve-interponer-la-accion-civil-resarcitoria-en-materia-penal/

El uso del perfil criminal en la captura de delincuentes

 Ningún crimen queda sin rastro porque existe una secuencia con su registro material en lo ilícito, mente que modifica materia, mente sobre materia, dejando rastro para el investigador, aunque no existan testigos, el escrutinio pericial y el estudio del fenómeno criminal en el humano arrojan datos importantes para la búsqueda y captura del delincuente.

Con el perfil criminal se estudian patrones de conducta a sujetos análogos. El asesinato de la víctima, que era el único testigo, no hace por defecto que el asesino quede impune, principios criminalísticos, testigos no presenciales lo señalan, el panorama no está completo, pero una serie de sucesos y eventos lo delatan. Principio de intercambio y correspondencia, comparación criminalística, materia entremezclada, pelo que coincide con pelo, ADN que coincide con perfil, huella dactilar, estrías de proyectil que coinciden con el arma homicida, pero además en un contexto criminológico deductivo, que señala al culpable por patrones de la desviación de conducta, para la delimitación de sospechosos.

El perfil criminal es un método tanto deductivo como inductivo, se inventó para los asesinos en serie, pero ahora también para cualquier otro tipo de delincuencia, que le sirve a la policía con sus variantes metódicas de investigación. Es así que cada delincuente tiene su retrato, ya que se estudian y clasifican los patrones de conducta en la tipología de delincuentes, con aristas de escena del crimen, victimología, móvil, modus operandi y perfil geográfico, entre otras, a modo de discriminación, para atrapar al delincuente desconocido, gracias a la delimitación de sospechosos.

El perfil criminal acude a los sujetos que cometieron delitos en el pasado para estudiarlos y entenderlos mejor, como método inductivo, para posteriormente con esa información atrapar a los sujetos que cometen delitos y aun no son conocidos, y por ende, serán atrapados por analogía.

Con el método inductivo se estudian los sujetos condenados o excondenados por medio de entrevistas, estudio de expedientes penales o penitenciarios, psiquiátricos y médicos, si fuera el caso, además relaciones interpersonales, de trabajo y familiares, para comprender mejor su comportamiento, para luego utilizar el método deductivo en la investigación criminal, al observar la victimología, la escena del delito, el móvil, el perfil geográfico y modus operandi, para encontrar al delincuente anónimo.

Modo, tiempo, lugar y hasta las características de la víctima dicen demasiado, así se delimita la edad del sospechoso, su etnia, su cultura, sus estudios, su estatus social, sus gustos o preferencias, además de sus posibles trastornos de personalidad, de allí la base sólida para la investigación criminal, donde el criminal está como anónimo y el investigador lo va a desenmascarar.

– Lic. Jesús Barrantes

Abogado y Criminologo

Diario Extra Martes 13 Diciembre, 2016

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Componentes y elementos de seguridad comunitaria

La seguridad comunitaria es un tema de vital importancia para nuestra sociedad contemporánea, antes de la intervención del Estado en la represión y la prevención del delito, las comunidades primitivas ejercían control social mediante la venganza privada y el abandono noxal, la primera tenía que ver con el deseo desenfrenado de ira y retribución con la venganza, entregando al infractor al otro clan o familia, y el segundo abandonando a la suerte del infractor, donde quedaba potencialmente expuesto a otras tribus o clanes. Para esos tiempos la investigación criminal no existía, ni su interés formal de quienes ejercían el control social, por ende todo se revestía con subjetividad, el salvajismo se presentaba constantemente en la imputación de cargos cuando se rompía el tótem o el tabú, que en la actualidad sería la imputación de cargos criminales.
En la actualidad el tema de la seguridad ciudadana hace énfasis en la seguridad comunitaria, que es el mismo sentimiento de defensa social que tenían las sociedades primitivas, sin embargo adaptadas al periodo actual, los linchamientos, los ajustes de cuenta, alejar a los forasteros y las turbas con sed de venganza no son seguridad comunitaria.
Los componentes de la seguridad comunitaria son: la comunidad organizada (personas físicas, jurídicas, asociaciones etcétera), un comité de vecinos, preferiblemente que tenga conocimientos en seguridad y el aval o asentimiento de la autoridad pública. Esta estructura mencionada, debe contar con los elementos mínimos necesarios para su funcionamiento idóneo, que serían: la integración de la comunidad, el comité de seguridad comunitaria, la base de datos única a nivel comunitario (documental, audiovisual, informática etc.), las labores de vigilancia preventiva adecuadas a derecho (recurso humano y/o tecnología), la prevención situacional de espacios físicos defendibles (teorías de diseño ambiental, teorías prevención situacional) y la coordinación con las autoridades públicas.
Todo dentro del marco de la legalidad, los vecinos de la comunidad pueden participar en la política criminal del Estado contribuyendo a la mitigación del delito dentro de su comunidad. Con el comité y su base de datos única a nivel comunitario en coordinación con las autoridades, se obtiene información colectiva de vital relevancia que arma las herramientas idóneas y eficaces en contra de la delincuencia, sin llegar al innecesario salvajismo. Y de esta forma los vecinos se alejan de que los hechos delictivos estén solo a su suerte, como potenciales presas de los depredadores.

– Lic. Jesús Barrantes

Abogado y Criminologo

Diario Extra Martes 2 Marzo, 2015

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Cuentos chinos que endurecen los corazones de los juzgadores

Un cuento chino es una historia disfrazada de ardid, concepto difícil de encontrar en su génesis histórica, pero que a nivel judicial costarricense se escucha muy a menudo.

En los juicios los imputados algunas veces dicen verdades y otras veces dicen mentiras, a estas mentiras les dicen cuentos chinos, “yo no fui” , “ese no soy yo”, “me hicieron un montaje”, “me denunciaron por venganza”. Contexto de historias ficticias difíciles de creer, que por su alto contenido imaginativo, no acorde con la realidad, no van a servir para no ir a la cárcel.

Los cuentos chinos sí funcionan para los delitos especiales, como por ejemplo los delitos fiscales, que solo algunos los pueden contar, pero no les sirven a los que se roban galletas. Clientela definida con demasiados problemas encima no luce bien, ni ante jueces, ni ante fiscales, son segregados con etiquetas amplificadas de indeseables, unos dicen la verdad y otros no, los que mienten no hay cuento chino que los salve de ir a la cárcel.

Decir que confundió la casa de su amigo, que no está presente, al cual le estaba haciendo el favor de mudarse destruyendo portones en casa ajena llevándose objetos de valor, no es buen cuento chino en la causa de un robo agravado, aquí el imputado sin dudas termina directamente en la cárcel.

Inventando pésimos cuentos, muchos mentirosos tienen hasta el cuello a los jueces y magistrados, hacen que se endurezcan sus corazones y a algunos los metan a la cárcel sin pruebas, debido a los prejuicios por sus etiquetas amplificadas, como ha dicho un tal Howard Becker, que es sociólogo.

Los cuentos chinos endurecen los corazones de los jueces penales, y pasa como el cuento del pastor mentiroso, por mentir mucho ya nadie le hace caso.

Ya se obtuvo mala fama en forma indeleble, se contagia a los demás, sus análogos ya están prejuiciados, se genera desviación y criminalización secundaria, dijo el juez Zaffaroni, los discriminan y se discriminan a sí mismos, los que ya son malos siguen siendo malos y los que no eran malos ahora se hacen malos.

– Lic. Jesús Barrantes

Abogado y Criminologo

Diario Extra Miercoles 15 Abril 2015

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 Los pobres en la cárcel y los demás no están en la cárcel

Como prevención especial penal se saca de circulación al delincuente debido a su conducta desviada o la que quieren etiquetar como tal, fallida prevención terciaria criminológica al decir que lo sanean al justiciado que está en la cárcel por el crimen que sí cometió, su estadía tras las rejas no es positiva porque no existe la reinserción social, ni la del inocente al que de vez en cuando meten injustamente. No hay un manual arbitrario para seleccionar a los pobres, rechazados y algún tipo de persona o delincuencia que caiga bien mal, para que vayan directamente a la cárcel, pero la hipercriminalización a discriminados sucede, la pobreza y la ignorancia se hacen presentes en la cárcel.

Para quien escucha: el “debe ser penal” (omnisciente ius puniendi ) no es suficiente para mitigar la génesis multifactorial de la delincuencia (trino: bio-psico-social), la política criminológica como ciencia empírica interdisciplinaria “del ser” debe hacerse también presente con las agencias de control social formal e informal, en los poderes (ejecutivo-legislativo-judicial), que como nuevo amanecer se levantaría la nueva política criminal integral, porque a nadie le gusta la cárcel siendo delincuente o siendo inocente, pero si hubiera instancia positiva criminológica penitenciaria, la estadía sería provechosa para muchos, como lo dice las reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, pero además la prevención debe estar presente, en el presente, en el pasado y el en futuro.

Como prevención especial negativa omnipresente, una nube de expansionismo penal le deja sombría la vida a muchos, ellos sufren en la cárcel, sienten que los condenaron injustamente y sin pruebas, oportunista eficientísimo penal, no garantista, perverso populismo punitivo, pero también me refiero a la criminalización secundaria, la segunda que es arbitraria (dijo Zaffaroni), son personas condenadas debido a su mala fama, estigma y etiquetamiento, algunos la generan con el propósito de su propio beneficio, como un plan malintencionado subliminal. (Vean derecho penal de autor- teorías de labelling approach- criminología crítica)

Busquen la génesis desviada y no inventen etiquetar cosas absurdas para los pobres, y de ser necesario utilicen una política criminal de represión solo en casos que valgan la pena, sin miedo encarcelen también los ricos, denle oportunidad al que roba pequeñeces (famélicamente), y condenen a los que evaden o sustraen millones a vista y paciencia del pueblo, esta génesis del mal se disipa en una gran cantidad de víctimas que no van a tener nunca reparo alguno, esos pecados capitales de derroche empobrecen y originan más génesis malignas.

Ahora están buscando cualquier cosa para ir a la cárcel, se deben llenar los espacios en blanco, el ius puniendi simbólico se ve omnipotente, donde nada queda impune, es el círculo vicioso del rechazado, y aun así, en estos tiempos penales tan duros, aparecen los sinvergüenzas aprovechándose de la ignorancia, haciendo promesas imposibles de que los van a sacar de la cárcel, sacándoles el poco de plata que tienen.

Muchos pobres están en la cárcel y los demás no están en la cárcel, implícitamente es para la estadística que se debe llenar, para apagar el fuego del momento, ya que no es peligroso condenar al pobre-solitario y al que cae mal, pero que a largo plazo esta práctica perjudica al sistema y a todos nosotros. Puestos politiqueros, puestos por argolla, exámenes sencillos de teoría, miedo, arbitrariedad, con cero sentido común de las cosas arde por dentro, mientras por otro lado, un cúmulo de puestos parásitos supuestos benefactores, tenemos que pagarlos y dicen que hacen mucho, pero en realidad no hacen nada.

– Lic. Jesús Barrantes

Abogado y Criminologo

Diario Extra Viernes 20 Junio 2014

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Procesos absurdos, artificiosos y malos jueces

En nuestra administración de justicia hay muchas falencias, la ineficiencia, la ineficacia y la inoperancia se hacen presentes, no condenando a los que debieran, y condenando a otros, a nadie en particular le interesa el tema, mientras la justicia arbitraria (una justicia mala) no le tenga la mirada puesta encima.
En parte sus usuarios tienen culpa de esto, por medio de procesos sin ningún sentido, fraudes procesales y denuncias falsas que se hacen presentes constantemente, para fines ilegítimos, lesionadores de derechos, que de justos no tienen nada, el dolo y la culpa aquí se hacen presentes. Jueces dormilones, jueces maliciosos, jueces tontos, jueces que solo están por la plata que se ganan, en esta categoría también se incluyen a otros funcionarios judiciales, que son terreno fértil para que las malas intenciones y que las tonterías prosperen, saturando y gastando recursos del Estado en vano (Génesis del mal).
En un país sin ningún lineamiento de política criminal tanto a nivel represivo como preventivo en las agencias de control social formal, y con un significativo porcentaje de jueces que no sirven, es terreno fértil para génesis y proliferación de desviaciones, pero además es terreno fértil para el entorpecimiento y la corrupción judicial, que con solo la mentalidad del “debe ser” no se resuelve todo, las ciencias “del ser” se deben hacer presentes también.
Existe un montón de personas que alegan derechos donde no los hay, sus derechos solo están en su imaginación, perjudicando al sistema judicial, perjudican a los demás y no obtienen ningún beneficio propio ni de un tercero, muchos de estos procesos a ellos no les cuesta nada ponerlos, porque son gratis.
Procesos gratis, procesos sin autenticar por un abogado, y como no hay que pagar, también algunos sinvergüenzas se aprovechan de esto. Los incautos, necios y maliciosos vienen a saturar el sistema judicial con cosas absurdas, temerarias o dolosas, donde funcionarios sin sentido común, le dan seguimiento a estos.
En los peores ejemplos como en lo penal, algunos vienen a poner denuncias donde nadie se robó nada, como del que ya no vive en una casa con su pareja y saca sus pertenencias, o el delito de violación a su cónyuge, que en verdad el fondo de estos asuntos es la venganza por celos entre cónyuges.
Lo peor de todo esto, es que algunas de estas denuncias prosperan, y algunos terminal en la cárcel sin pruebas. Los supuestos derechos de minorías son en algunas ocasiones son espada de doble filo, algunos son escusa y causa de arbitrariedades e irracionalidades, como la jurisprudencia que dice que se vale echar a la cárcel con la única prueba del testimonio del ofendido.
No basta solo con que haya personas buenas memorizando leyes, sino que debe haber personas pensantes en la administración de justicia, los profanos en derecho, y los abusadores del derecho vienen a saturar y basurear el sistema judicial, pero es una situación que perfectamente no se podría estar dando, si solo hubiera personas más capacitadas en el sistema de justicia, sumado a una verdadera política criminal.

– Lic. Jesús Barrantes

Abogado y Criminologo

Diario Extra Viernes 10 Enero 2014

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El principio de conservación del puesto

El Estado debe tener límites en su poder punitivo, conclusión a la que llegaron pensadores del iluminismo por los años de la Revolución Francesa debido a las arbitrariedades de los monarcas y los clérigos quienes ejercían el poder. Posteriormente se distinguen principios fundamentales, entre algunos, los de legalidad, proporcionalidad y lesividad.
Actualmente se habla en derecho penal de última ratio o derecho penal mínimo, pues no todo debe resolverse mediante la represión penal, ya que muchos delitos se previenen con política criminal a nivel social.
Lamentablemente quienes hacen y aplican la norma penal muchas veces se ven influenciados por el populismo punitivo y la injerencia social, en casi todas las ocasiones sujetos desconocedores de política criminal, prevención del delito y derecho penal.
Con esto se generan leyes completamente desproporcionadas y arbitrarias creando un sinnúmero de penas más duras y más tipos penales, y jueces olvidándose de garantías fundamentales para condenar cierto tipo de personas (derecho penal de autor, criminalización secundaria) para complacer la emoción popular, por un delito que llamó la atención en un momento dado y distribuido en forma masiva por los medios de comunicación, ya que dicho delito se puso de moda por en algún tiempo.
No es de extrañar que en Costa Rica aparezca un político proponiendo una ley más severa después de salir una noticia de un delito de moda, para aprovecharse en beneficio de sus propios intereses. O casos extremos como Uganda, un país africano con un proyecto de ley penal que castiga de muerte a los homosexuales debido a la injerencia religiosa en la población y el complaciente discurso político.
De esta misma manera los jueces llegan a verse influenciados en sus resoluciones y tratan en una forma más severa algún tipo de delincuencia irrespetando las garantías del imputado, condenando en forma abusiva al delincuente y condenando inclusive al inocente, debido a la presión social. De esta manera se entra a un eficientísimo penal en el poder judicial, donde publican que se están condenando a los delincuentes para apaciguar a una ciudadanía manipulada por el populismo punitivo en contraposición de un poder judicial garantista que respeta los derechos de las personas sean estas imputados u ofendidos, víctimas o victimarios, culpables o inocentes.
Los jueces de jerarquía menor en Costa Rica en algunas ocasiones son obligados a resolver conforme a lo que los tribunales superiores quieren, aunque estos tribunales superiores no tengan la razón, ya que estos tribunales superiores manejan una política criminal muchas veces complaciente al populismo mediático, y muchos jueces inferiores optan por “el principio de conservación del puesto” y resolver contra sus propios criterios, para quedar bien y no ser despedidos por sus superiores.

– Lic. Jesús Barrantes

Abogado y Criminologo

Diario Extra Viernes 3 Octubre 2013

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